Me he asustado al ver la fecha de la última entrada: 27 de enero... Casi 7 meses sin actualizar el blog, y ni hablo de la web.
Mi retirada no es algo voluntario, sino más bien forzoso. Es curioso, o más bien es una lástima pero al final es posible que lo que uno más desea se termine convirtiendo en el final de un proyecto tan querido. Me encanta el mundo de las manualidades, se me van los ojos tras todo lo craftie, cada nueva obra inspira sin querer... pero lamentablemente la imaginación vuela sin freno y sin embargo los límites los pone la vida real. Los horarios, las obligaciones, el tiempo disponible. Vivir en una gran ciudad sin quererlo es un nuevo obstáculo.
Las que creáis y os habéis lanzado a comercializar vuestras cosas, construyendo preciosas webs, espacios bellísimos de creación, sabréis a qué me refiero. Las que además no os dediquéis a ello a tiempo completo porque tengáis un trabajo aparte, sabréis aún más a qué me refiero. Es posible, sucede. Piniblú se ha terminado comiendo a Piniblú. Las propias rigideces de un sistema artesano impiden una producción tan abundante como la que me estaba viendo obligada a obtener en los últimos tiempos. Sin poder disponer de un stock, adaptándose por completo al pedido, cada nuevo proyecto implicaba un esfuerzo que al final impedía tener otras aficiones, o un tiempo de descanso. Experimentar con otros materiales, hacer un proyecto de decoración para mi casa nueva o simplemente leer un libro era algo que echaba tanto de menos que me obligó a sacrificar algo tan querido.
Se opta por alejarse sin más. Escribir un post de despedida es simplemente demasiado doloroso como para planteárselo en ese momento. Pero con el tiempo, he comprendido que Piniblú no ha muerto, en absoluto. Simplemente Piniblú se reconvierte, como ha hecho tantas otras veces. Piniblú sigue vivo, muy vivo, y lo noto despertarse cuando esta mañana, por casualidad, he visitado el blog de
http://mingurriadas.blogspot.com/, y su ilusión me ha contagiado. Por un momento me he visto reflejada en su efervescencia, en sus ganas de crear, en su pasión por el color. Y he sabido que Piniblú esta ahí, y siempre lo estará.
Así que un millón de gracias a Azhra, y un abrazo muy fuerte a todas quienes siempre me habéis acompañado y alentado con vuestros comentarios.
Un besote piniblunero!